El Hospital Nacional de Itauguá atraviesa una profunda crisis estructural y operativa, marcada por el deterioro de su infraestructura y la falta de insumos básicos para la atención médica.
Tras la visita realizada hace más de dos años por el presidente de la República Santiago Peña y la primera dama Leticia Ocampos, las mejoras prometidas no se concretaron y las condiciones del centro asistencial continúan agravándose.
En los bloques de obstetricia y pediatría se observan equipos averiados acumulados en los pasillos, mientras que los baños permanecen en estado deplorable y varios ascensores están fuera de servicio.
Además, la presencia de humedad, moho y animales en distintos sectores genera preocupación entre pacientes y funcionarios. La cocina también presenta filtraciones y paredes deterioradas.
“Es muy difícil... si no conseguimos antibióticos, nos podríamos morir todos nomas ya acá”, señaló una mujer.
Familiares de los internados denuncian que deben gastar hasta Gs. 450.000 por día para adquirir jeringas, guantes, algodón, tapabocas, pañales y medicamentos que el hospital no suministra. Para afrontar esos costos recurren a actividades solidarias, como sorteos y ventas de comida.
Mientras esperan noticias de sus seres queridos, permanecen en la denominada “carpa naranja”, expuestos a las inclemencias del tiempo. A esto se suman esperas de entre tres y cuatro horas en urgencias y la falta de camas, lo que obliga a varios pacientes a permanecer en camillas instaladas en los pasillos.
“El lugar es el problema, hay mucha gente y estoy esperando. ¿Qué voy a hacer?”, manifestó un paciente que permanecía recostado en una camilla en el pasillo del hospital.