Tras el velatorio, el féretro de Rebeca fue trasladado a la iglesia San Roque de Eusebio Ayala para la celebración religiosa, seguido por una caravana fúnebre que acompañó a la familia hasta el cementerio loca.
En medio de profundas muestras de conmoción y llanto, la madre, el padre y el hijo de la joven la despidieron en su lugar de reposo eterno.
Su prima, Gaviota Peralta, la recordó con emotivas palabras destacando que era una persona alegre, guapa y muy trabajadora que siempre buscaba darle lo mejor a su hijo.
La familia pidió enérgicamente a las autoridades que la investigación avance con rapidez para que el hecho no quede impune y los culpables paguen por lo que hicieron.