Un comerciante de nacionalidad rumana fue víctima de un millonario robo en su joyería, ubicada en el barrio San Cristóbal de Asunción. Los delincuentes ingresaron por la parte posterior del inmueble y realizaron un boquete en la pared hasta llegar directamente al sector donde se encontraba la caja fuerte.
El hecho dejó un perjuicio estimado en unos Gs. 500 millones, entre joyas de oro de alto valor, algunas traídas desde Alemania y otras adquiridas en Paraguay, además de dinero en efectivo en guaraníes, dólares y euros.
El propietario, quien reside desde hace cinco años en Paraguay y había inaugurado el local tres meses antes, relató que detectó mediante su teléfono celular que el sistema de seguridad había sido desactivado. Ante esta situación, se comunicó con la empresa de seguridad privada Prosegur.
Según manifestó, la respuesta de la central de alarmas no fue inmediata. “Ni siquiera vinieron a verificar”, afirmó el comerciante, quien finalmente acudió por sus propios medios al establecimiento y aseguró que llegó antes que los guardias de la empresa.
La Policía Nacional investiga el caso y centra las diligencias en varios elementos detectados durante la inspección. Uno de ellos es la precisión del boquete, realizado desde la parte posterior del predio, tras superar una estructura de aproximadamente cuatro metros de altura y con dirección hacia la caja fuerte.
Los investigadores también constataron que el circuito cerrado funcionaba con normalidad, pero los responsables desconectaron los cables del grabador digital (DVR), ubicado sobre la caja fuerte, interrumpiendo así el registro de las cámaras.
Otro punto analizado es el testimonio del sereno de una construcción ubicada detrás de la joyería. El hombre, contratado hace aproximadamente 15 días, manifestó que fue maniatado por los delincuentes y que logró liberarse minutos después utilizando unas pinzas. Los investigadores señalaron inconsistencias en su relato y confirmaron que cuenta con antecedentes.
La investigación está a cargo de la comisaría jurisdiccional y del Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional. Los agentes buscan obtener imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona para determinar el recorrido utilizado por los responsables tras abandonar el lugar.