Han transcurrido 20 días desde la desaparición de Almir de Brum, quien fue visto por última vez cuando salió de su casa para cumplir con sus labores como tractorista y productor de granos el pasado 21 de febrero. Su esposa, Dolly Giménez, relató que la última comunicación con él ocurrió alrededor de las 14:00 de la tarde de aquel día y que, desde entonces, el silencio de los captores ha sido absoluto.
A pesar del tiempo transcurrido y del trabajo investigativo en curso, la familia afirma no haber recibido llamadas de extorsión ni pedidos de rescate, lo que profundiza la incertidumbre y el sufrimiento en el hogar.
“Somos gente humilde que día tras día trabajamos por el pan de cada día”, expresó Giménez, subrayando que su esposo era el único proveedor de una familia trabajadora y sencilla, no tenía amenazas previas ni relación alguna con grupos criminales.
Aunque evitaron dar detalles sobre la posibilidad de pagar un rescate, manifestaron estar abiertos a una comunicación que permita iniciar un diálogo para su liberación.
Mientras tanto, la familia permanece a la espera de cualquier señal, denunciando la falta de contención psicológica y el impacto emocional de una situación que ha dejado a sus miembros totalmente “destrozados”.