La Escuela Básica Nº 707, ubicada en el centro de Itauguá, se convirtió en el epicentro de la indignación de padres y alumnos ante la ausencia de los kits escolares prometidos por el gobierno del presidente Santiago Peña.
A casi un mes del inicio de clases, apenas 230 niños de jardín y preescolar recibieron útiles, mientras más de 1.400 estudiantes carecen de materiales básicos, recurriendo a un solo “anotador” para todas las materias. Madres denunciaron que sus hijos “van a comer pero no tienen donde escribir”, haciendo referencia al proyecto Hambre Cero.
Doña Jorgelina Flor, criticó la gestión de las autoridades: “Mandan más los políticos, meten todo en el bolsillo eso y basta de la corrupción”. La directora de la institución confirmó que los reclamos ante el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) no han sido atendidos, a pesar de reuniones virtuales con la viceministra.
Los padres advirtieron que, si los kits no llegan de inmediato, podrían cerrar la institución y organizar movilizaciones en las calles. El problema no es aislado, colegios de Itauguá y otras localidades como Ñemby enfrentan la misma situación, con excusas de falta de transporte para los materiales.
Los manifestantes exigen que el derecho a la educación de sus hijos deje de ser una promesa de campaña y se convierta en una realidad tangible en las aulas. La infraestructura de la escuela también fue señalada como deficiente, con baños en mal estado y recursos insuficientes, según los denunciantes.
La comunidad educativa mantiene la protesta como muestra de hartazgo ante la demora de la ayuda estatal y la necesidad urgente de garantizar herramientas pedagógicas a los estudiantes.