El comandante de la Policía Nacional, comisario general César Silguero, llegó hasta la subcomisaría atacada en Canindeyú para coordinar las primeras acciones investigativas. El hecho dejó como saldo tres fallecidos: dos agentes policiales y un civil que colaboraba con la institución.
Silguero explicó que la víctima civil tenía “afinidad con la policía” y cumplía tareas de apoyo como secretario en la sede. La unidad policial quedó “totalmente destruida” tras el ataque y tres vehículos fueron incendiados por los agresores.
Además, indicó que un agente se encuentra herido pero fuera de peligro, otro efectivo logró refugiarse en una zona boscosa y sobrevivió al ataque. Según el reporte preliminar, los atacantes utilizaron fusiles y armas largas durante la ofensiva.
“Tenemos tres tipos de armas en principio: el calibre 5.56, 7.62 y también escopetas, son armas largas”, manifestó Silguero.
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El jefe policial indicó que no se hallaron elementos que vinculen directamente al ataque con el EPP. “No se ha encontrado ningún elemento de esas características”, afirmó durante su intervención.
Silguero anunció la creación de un puesto de mando unificado para coordinar las tareas de seguridad e inteligencia. “Nosotros vamos a actuar con firmeza en relación a lo acontecido”, sostuvo el comandante.
Agregó que se establecerán “nuevas estrategias” para las unidades policiales desplegadas en la zona. La Policía Nacional, junto al Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) y el Ministerio Público, trabaja para identificar a los responsables del ataque.