El presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, presentó una propuesta para reformar la Caja Parlamentaria, tras la presión ciudadana por los “privilegios vergonzosos” del Congreso.
El proyecto busca elevar la edad de jubilación de 60 a 65 años y aumentar los años de aporte de 10 a 15 años, equivalentes a tres periodos legislativos. Además, propone incrementar el aporte de los activos del 22% al 24% y reducir los beneficios a herederos del 40% al 25%.
Núñez asegura que la medida busca la autosuficiencia de los legisladores, eliminando el aporte estatal y convirtiendo la caja en “privada”. Al ser consultado sobre la simultaneidad con la reforma de la Caja Fiscal, evitó comprometerse: “Si no trata Diputados, va a tratar Senado”.
El senador defendió que su propuesta es un ejemplo antes de exigir ajustes al resto de funcionarios públicos. Reconoció dificultades internas de consenso dentro de su bloque y cuestionó la relevancia macroeconómica de la jubilación legislativa frente al déficit de la Caja Fiscal. Pese a las promesas, persiste la duda de si se trata de un ajuste real o de “pirotecnia” política para calmar la opinión pública.
El próximo lunes la presidenta de la Caja de Jubilaciones de los legisladores, Blanca Lila Miñarro, presentará un informe financiero sobre la sostenibilidad del sistema. Núñez subrayó que conocer la situación real es clave antes de avanzar con decisiones definitivas. La propuesta ha generado debate sobre la equidad entre legisladores y los ciudadanos.
La ciudadanía aguarda si se cumplirán las promesas de tratar los dos puntos o si los cambios se limitarán únicamente para la Caja Fiscal y no así a la Caja Parlamentaria.