En medio de un clima de tensión política y movilización social, la Cámara de Senadores aprobó el proyecto de reforma de la Caja Fiscal con modificaciones respecto a la versión previamente remitida por la Cámara de Diputados. La iniciativa fue defendida por el oficialismo como un acto de “responsabilidad política”, aunque generó un fuerte rechazo por parte de gremios de trabajadores y docentes.
El senador Silvio Ovelar, uno de los principales impulsores de los cambios, señaló que el proceso no fue sencillo debido a diferencias con el Ministerio de Economía y Finanzas de Paraguay. Explicó que la propuesta original de Diputados buscaba cubrir cerca del 60% del déficit del sistema, mientras que la versión modificada por el Senado apunta a reducirlo en un 50%, priorizando, según afirmó, la estabilidad social por encima de criterios estrictamente técnicos.
Ovelar también destacó la mediación del vicepresidente de la República, Pedro Alliana, que permitió alcanzar un consenso cercano al 90% dentro de la Cámara Alta. Incluso sostuvo que las modificaciones representan “un gran favor” para el presidente Santiago Peña, al evitar un escenario político más complejo para el oficialismo.
Sin embargo, mientras se desarrollaba el debate parlamentario, representantes de distintos gremios docentes rechazaron cualquier supuesto acuerdo con los legisladores. Los gremios cuestionan principalmente el aumento del aporte obrero al 19%, que consideran excesivo, y sostienen que el aporte estatal fijado en 10% es insuficiente, ya que reclamaban que alcance al menos el 14%.
Las organizaciones sindicales calificaron la reforma como una medida injusta que afecta a los trabajadores del sector público y advirtieron que mantendrán la movilización. El proyecto deberá volver ahora a la Cámara de Diputados para su tratamiento final.