El vicepresidente de la República, Pedro Alliana (ANR), decidió poner en pausa sus aspiraciones presidenciales y vicepresidenciales hasta que el Gobierno de Santiago Peña encamine la situación económica y financiera del país.
La determinación fue comunicada durante una reunión privada que mantuvo el pasado jueves con el mandatario, en la residencia del presidente del Congreso, Basilio «Bachi» Núñez, ubicada en Villa Hayes. Durante el encuentro, expuso sus preocupaciones sobre el manejo de los recursos públicos y las dificultades financieras del Estado.
“Hay que solucionar, yo no puedo salir con una candidatura hoy si esto no se define”, habría manifestado Alliana, al condicionar sus aspiraciones electorales al rumbo de la gestión económica.
Entre sus principales cuestionamientos figuran el crecimiento del gasto corriente, el endeudamiento estatal y la falta de correspondencia entre los ingresos tributarios y los compromisos establecidos en el Presupuesto General de la Nación.
Sus reparos también fueron planteados en enero, durante una reunión con el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, ocasión en la que advirtió sobre la dependencia de nuevas emisiones de deuda para cubrir las obligaciones del Estado.
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Otro de los puntos que genera preocupación al vicepresidente es el aumento de las incorporaciones a la Policía Nacional, de 800 a 5.000 efectivos por año, sin la correspondiente previsión de infraestructura, equipamiento y recursos para su formación.
En el sector sanitario, cuestionó los atrasos de entre seis y ocho meses en los pagos a farmacéuticas y proveedores de insumos médicos, pese a los proyectos del Ejecutivo para construir seis nuevos hospitales.
"¿Cómo vamos a inaugurar seis hospitales nuevos si no podemos con dos?”, expresó al referirse a las dificultades para garantizar el funcionamiento de los establecimientos existentes.
Asimismo, manifestó inquietudes sobre la situación del sistema bancario, particularmente por el caso del banco Ueno y la exposición de los depósitos públicos y los fondos del Instituto de Previsión Social (IPS), ante los riesgos financieros señalados en informes técnicos.
De esta manera, Alliana supedita cualquier decisión sobre una eventual candidatura a que el Ejecutivo resuelva los problemas económicos y financieros que considera prioritarios. El vicepresidente busca evitar asumir una postulación política mientras persistan los cuestionamientos sobre la administración de los recursos del Estado.