Los reos fueron identificados como César Lino Aguirre Leguizamón, condenado a 10 años, y Justo Pastor Morel, de 50 años, quien cumple una pena de 15 años, ambos por el hecho de robo agravado, oriundos de Ñemby y Villa Hayes, respectivamente.
El escape ocurrió aproximadamente a las 02:00 de la madrugada en el Centro Penitenciario de Minga Guazú, cuando los hombres lograron salir de su celda tras cortar los barrotes. Posteriormente, utilizaron sábanas anudadas para trepar y saltar desde una garita de seguridad hacia una propiedad privada colindante con espesa vegetación, logrando evadir el último perímetro de protección del penal.
La fuga puso en duda la eficacia del recinto de “máxima seguridad” debido a graves fallas en el sistema de control. Según los informes, una de las garitas de vigilancia que debía ser cubierta por agentes penitenciarios se encontraba vacía al momento del hecho, lo que permitió a los internos saltar hacia el exterior sin ser interceptados inmediatamente. A esto se suma que las cámaras de seguridad de la zona del pabellón presentaban desperfectos o no estaban siendo monitoreadas por el centro de control. Se presume que los internos obtuvieron las herramientas utilizadas en el sector de manualidades de la cárcel, donde realizaban tareas de las cuales se desconoce su naturaleza exacta.
Tras ganar el exterior, se cree que los prófugos intentaron solicitar un vehículo de transporte por plataforma, pero el conductor rechazó el viaje debido a la falta de pavimentación y la densa vegetación del lugar. Actualmente, la Policía Nacional despliega un intenso operativo de rastrillaje con agentes del Grupo Especial de Operaciones en las zonas boscosas cercanas al río Acaray y retenes en las rutas principales. Mientras tanto, las autoridades policiales han señalado una posible negligencia por parte del personal del Ministerio de Justicia y han iniciado una investigación para determinar las responsabilidades administrativas por el puesto de vigilancia abandonado.