Aún con el dolor latente por la muerte de Sol Chávez, sus padres se encadenaron frente al Palacio de Justicia para que se anule la cuestionada condena a la odontóloga Lilia Espinoza y la bioquímica Sandra Hermosa, quienes apenas tuvieron condenas de poco más de dos años de cárcel.
La odontóloga fue hallada culpable por recetar una sobredosis de flúor a la joven y la bioquímica fue sentenciada por, aún sabiendo de la dosis letal, preparar la sustancia.
La madre de Sol, María Edith Franco, criticó a la Justicia paraguaya asegurando que les dieron la espalda por haber dado muy leves condenas pese a la gravedad del caso.
“Le mataron a nuestra hija, nos arrancaron nuestra vida y ahora tenemos que venir acá a implorar, no vamos a parar hasta exigir justicia. Necesitamos que los ministros de la Corte rechacen el pedido de inconstitucionalidad que presentaron los abogados de ambas (condenadas)”, dijo la mujer entre lágrimas quien también exigió la nulidad del juicio anterior.
Se dirigió a los jueces a quienes instó a dejar de operar en favor de la “gente malvada” y que defiendan el honor de la gente fallecida.
“Una verdadera vergüenza nuestra justicia, señores jueces. Dejen de actuar en favor de esta gente malvada, ustedes están como para defender el honor de la gente que falleció, el honor de la familia que sufrimos acá el dolor de la pérdida de nuestros hijos”, exclamó.