De acuerdo con el informe policial del comisario Justino Jorgge, los atacantes utilizaron dinamita en gel de poco poder destructivo. Tras la explosión, que afortunadamente no causó daños graves iniciales al vehículo, el conductor fue blanco de disparos, lo que lo obligó a huir rápidamente para solicitar auxilio en la comisaría más cercana. Además, los peritos hallaron a unos 400 metros un segundo artefacto similar que no llegó a explosionar.
Aunque la investigación se encuentra en una etapa incipiente y el administrador manifestó no tener conflictos personales, las autoridades no descartan que el ataque esté vinculado a tensiones por la tenencia de tierras o conflictos de arrendamiento en la zona.
Cabe recordar que esta región posee un historial de enfrentamientos armados, como el ocurrido en 2012, y actualmente es un área de alta productividad agrícola donde operan diversos arrendatarios bajo contrato con la familia propietaria.