Sonia Morinigo, una mujer con un embarazo en etapa de término, acudió al Hospital San Pablo manifestando fuertes dolores desde las 11:00 de la mañana. Según la denuncia de sus allegados, la paciente no recibió atención médica sino hasta tres horas después, a las 14:00 horas, y recién a las 21:00 le comunicaron que su bebé estaba muerto. Los familiares sostienen que cuentan con estudios y ecografías realizados apenas una semana antes que indicaban que el embarazo transcurría con normalidad, por lo que rechazan las versiones que sugieren que el feto llevaba varios días sin vida.
Por su parte, el director del hospital, el Dr. Vicente Acuña, informó que se ha iniciado una investigación interna y que el Ministerio de Salud ya analiza el caso a través del equipo de muertes maternas y neonatales. Según la versión institucional, la paciente consultó por molestias que ya formaban parte del inicio del trabajo de parto y, al no detectarse latidos fetales en la urgencia, se confirmó el fallecimiento mediante una ecografía realizada a las 14:00 horas. El médico justificó el tiempo de espera señalando una alta concurrencia en urgencias y argumentó que la paciente no presentaba signos de alarma visibles para una atención prioritaria, estimando de forma preliminar que el feto pudo haber fallecido unos días antes de su llegada.
La fiscalía y el médico forense ya han intervenido en el caso para realizar la autopsia, cuyo resultado será fundamental para determinar si existió o no una falla en la atención brindada. Mientras la familia exige justicia y asegura que la paciente seguía correctamente su tratamiento, la dirección del nosocomio afirma que no se puede descartar ni confirmar una negligencia médica hasta que finalicen las pericias legales.