Ante el aumento súbito de la demanda impulsado por el inicio del programa escolar “Hambre Cero”, que requiere la preparación de más de un millón de platos diarios, el Gobierno decidió autorizar la importación de tomates para garantizar el abastecimiento. Según las autoridades, se han otorgado permisos de acreditación fitosanitaria (AFIDI) a 40 importadores para traer productos desde Argentina y Brasil bajo una regulación estricta, buscando evitar que el desabastecimiento afecte al consumidor final. Esta medida responde a una política pública que busca la sostenibilidad del mercado nacional ante picos de demanda que la producción local no alcanza a cubrir en este momento.
Los productores nacionales han manifestado su preocupación ante lo que consideran una manipulación de precios en la cadena de suministro. Mientras que en las fincas el tomate se vende a un promedio de entre G. 8.000 y G. 10.000 el kilo, el costo en los centros de distribución como el Mercado de Abasto llegó a alcanzar G. 28.000 por kilo y 250.000 guaraníes por caja de 20 kilos.
El ministro, Carlos Giménez, mencionó que desde el MAG utilizan el límite de los 220.000 guaraníes por caja como parámetro técnico para analizar la apertura de las importaciones, especialmente en zonas de alta densidad poblacional como el departamento Central y la Capital. Los gremios de productores se mostraron abiertos a un relevamiento de datos para confirmar si existe una merma real en la cosecha o si el encarecimiento se debe a factores externos.
Giménez recalcó que el monitoreo del campo es constante y que la importación será regulada para proteger la producción nacional cuando esta se recupere en los próximos días.