La realidad diaria en el Instituto de Previsión Social (Central) está marcada por el padecimiento de los asegurados que, ante enfermedades de base, deben acudir frecuentemente al hospital solo para enfrentarse a una falta de respuestas por parte de las autoridades.
Según algunos testimonios, la escasez de medicamentos es crítica, llegando al extremo de que las familias deben costear incluso insumos tan básicos como el alcohol rectificado. Aunque existen casos aislados de pacientes que logran recibir una atención adecuada y sus remedios, el sentimiento generalizado es de abandono y desprotección frente a un sistema que no garantiza el acceso a la salud primordial.
“No tenemos nada, es lamentable la situación y nuestro Gobierno no le hace caso a los necesitados, primero debían dar la solución a los enfermos y luego a los otros casos. El pueblo paraguayo está sufriendo”, dijo una mujer.
A este escenario se suma la deficiencia en los servicios administrativos y de atención al cliente. Los pacientes reportan que conseguir un turno médico es una tarea casi imposible debido a que el centro de llamadas (call center) no funciona correctamente, lo que obliga a las personas a acudir físicamente a las ventanillas para intentar obtener un número de atención. Hasta el momento, la cúpula directiva del IPS no ha brindado respuestas concretas ante estos reclamos diarios, dejando a los asegurados en una situación de incertidumbre y desesperación.