Este hecho ocurrió el 1 de enero del 2026, en la compañía Caacupemí de la ciudad de Areguá. El hoy imputado habría estado manipulando una bomba sin supervisión de un adulto responsable; tras encender el objeto pirotécnico, lo dio al animal de nombre Canela. Éste recibió la bomba en el hocico, momento en que se produjo la explosión, lo cual le generó una herida severa.
Según el informe del veterinario, Canela sufrió la fractura conminuta de la sínfisis mandibular, fractura transversales simples cabalgantes en el tercio medio de las ramas de la mandíbula, fractura del colmillo superior izquierdo y osteomielitis. Dichas lesiones generarían límites en el uso habitual normal de la boca del animal, quien ya fue sometido a procedimiento quirúrgico denominado mandibulectomía.
Actualmente, la perrita se encuentra en proceso de recuperación, aunque su estado es sumamente delicado; debido a la magnitud del daño, Canela debe ser alimentada con comida estrictamente líquida a través de una jeringa.