La situación en el centro asistencial ha sido calificada como una “vergüenza” por los propios asegurados, quienes reportan que el hospital no provee insumos tan básicos como omeprazol, Z-mol o insumos mínimos de enfermería. Lorena Mareco, una docente que acompaña a su madre internada desde hace casi un mes, relató que diariamente recibe listas de medicamentos que debe adquirir de forma externa, sin importar si el paciente se encuentra en terapia, reanimación o sala intermedia. Según su testimonio, esta falta de respuesta estatal convierte a las farmacias privadas de la zona en las únicas beneficiarias de la crisis sanitaria.
El caso de la madre de Mareco, de 63 años, ilustra la precariedad del sistema; tras una cirugía que sufrió complicaciones por una filtración y posterior peritonitis, la paciente depende actualmente de bolsas de ileostomía. A pesar de estar internada, el IPS no le facilita estos insumos, que tienen un costo de 52.000 guaraníes cada uno, bajo el argumento de que la provisión regular de bolsas no se realiza a pacientes dentro del hospital. Esta situación obliga a los familiares a “inventar” recursos y dinero de donde no tienen para evitar que la salud de los pacientes se deteriore aún más.
Además del millonario gasto en medicamentos, los familiares enfrentan un fuerte impacto en su estabilidad laboral; Mareco señaló que debe pagar reemplazos en su trabajo docente para poder cuidar a su madre a tiempo completo, lo que agrava su situación financiera. La denuncia concluye con una fuerte crítica a la gestión del Instituto de Previsión Social, cuestionando la brecha entre el discurso oficial de “estar mejor” y la realidad que atraviesa el trabajador honrado que, pese a aportar mensualmente, no encuentra respuesta en el sistema público de salud.